miércoles, 25 de marzo de 2009

HERRERA_JIMENEZ_ GERMAN_ _LOS_PARAS_CUENTO

HERRERA_JIMENEZ_ GERMAN_ _LOS_PARAS_CUENTO
LOS PARAS'- Abbadon Castro- Cuento
Los Paras', las AUC, las Autodefensas, los Paramilitares, Los Falsos militares, Los Militares vestidos de civil, o como se les quiera llamar eran un grupo armado al margen de las autoridades legalmente establecidad, pero cuya existencia posibilitaba la misma Constitucion Nacional de este pais del de America, que declaraba la defensa personal de la honra, bienes y dignidad humana en caso de ser necesario. Aquel dia los Paras' llegaron en numero de cien hombres fuertemente armados y vestidos con uniformes camuflados de las Fuerzas Armadas a la poblacion de C., en medio de la oscuridad mas atroz y se apostaron en la via de acceso al poblado, en carros ultimo modelo y sigilosamente, comenzaron uno a uno, a ingresar por la fuerza a las viviendas de cuarenta habitantes del lugar, sacandolos de ellas con lista y cedula en mano, a empujones y semidesnudos, y llevandolos luego sin formula de juicio a la plaza principal de la aldea. La niebla y la oscuridad de la poblacion a esa hora se convertia sin quererlo en complice de sus actos oscuros, en los cuales muchas vidas de ciudadanos inocentes de la Patria se habian perdido, en medio de la maraña de la violencia, el terror y los enfrentamientos por el poder. Dicen que a muchos de los que sacaron ya los conocian, puesto que fue poco el forcejeo, pero ante el acoso terrorifico de las armas de fuego, de largo alcance, era poco lo que podian hacer los fantasmas que llevaban a la plaza. Algunos, sin embargo, intentaron oponerse al hecho, pero fue peor el remedio que la enfermedad. El comandante del operativo daba ordenes ciegas, sin dudar, y los secuaces debian cumplirlas sin pensar, pase lo que pase.
-Es usted Joseph Kent?-le dijo el comandante de las AUC a uno de los primeros sorprendidos con el atropello.
-Pe...pe...pe-ro, de que se trata todo esto?- contesto Joseph K. un campesino que tranquilo dormia en su casa, cuando fue sacado a empellones por los bandoleros.
-Remitase a responder- le dijo el comandante-.
-Si señor- dijo Joseph, semidesnudo, con una pantaloneta que dejaba ver sus piernas y el torso desnudo.
-Muestreme entonces la cedula- dijo el hombre.
-Puede usted esperarme?-dijo Joseph-. No ve que no tengo ropa?... Eh... En el pantalon, si ahi, ahi tengo la cedula. Yo me llamo Joseph K. de Kent, Joseph Kent, para mas señas. Eh... espereme... ya se la traigo, ya le traigo su cedula-dijo Joseph e iba a voltear el torso cuando uno de los paracos le paso la cedula y tiro el pantalon al suelo.
-Tenga, maldito, ahi esta su cedula- le dijo el paraco.
-Si. Si se... señor... si, aqui esta. Mi cedula, mi cedula...- dijo Joseph visiblemente asustado.

El comandante miro el documento, reconocio el rostro del individuo y dio la orden de que lo llevaran a la plaza.
-Es solo un paseo- dijo el comandante, para señalar que lo empujaran.
Los para's lo empujaron y lo llevaron a la fuerza hasta la plaza, junto a los otros treinta habitantes de la poblacion. A los otros diez, los ejecutaron en el acto y no alcanzaron a llegar a la plaza, debido a su nerviosismo e histeria evidente, a su resistencia al acto, o a simples accesos de ira de algunos de los para's. La orden de Rambo, que asi se llamaba el comandante de las AUC, en estos casos, fue la de ejecutarlos y asi se hizo, frente a sus propios familiares, a algunos para atemorizar a los que quedaban.

Los hombres estaban vestidos con uniformes camuflados oscuros, pasamontañas, armas de largo, mediano y corto alcance, de uso privativo de las Fuerzas Militares, y un helicoptero privativo del Ejercito los esperaba en las afueras del poblado, a unos cinco kilometros.

Ya en la plaza, hicieron reunir a todos lo pobladores del lugar. A los prisioneros, los acomodaron como pudieron en dos filas, a modo de un piquete de soldados. El comandante Rambo comenzo entonces un acto ceremonial, un rito casi, en el cual se decidirian la suerte de las vidas de los treinta sobrevivientes hasta el momento del cruel hecho. El acto comenzo con la izada de la bandera de las AUC, el toque del himno nacional y del himno de las autodefensas, y las palabras del comandante.

-Saludos, Colombia soberana!-dijo el comandante, al comenzar su discurso, a voz en cuello, y en posicion de firme. Los para's habian formado tres formaciones de hombres armados, que se apostaron en forma de escuadra, alrededor de los prisioneros.- Esta noche la Patria va a ver la ejecucion de otros treinta enemigos de su libertad y la democracia. Otros treinta enemigos del orden y la soberania nacional. Otros treinta enemigos del orden, la libertad y la justicia social. Se trata, como ustedes se daran cuenta, de guerrilleros, informantes, auxiliadores de la guerrilla de las FARC, el ELN, el EPL, de unos perros milicianos que lo unico que han hecho ha sido entregarle el pais a los comunistas, a los delincuentes y narcoterroristas, que han secuestrado a nuestros compatriotas, destruido poblaciones, asesinado niños, ancianos y mujeres, colombianos inermes, desarmados, sin el derecho a la defensa, para implantar el sucio y corrupto comunismo en nuestra patria, que no dejaremos por ningun motivo entrar en nuestras vidas, mientras tengamos fuerzas, mientras el gobierno sea incapaz de detenerlos, mientras sigan esos sucios dialogos entre el gobierno y los bandoleros que solo se quieren apoderar de nuestra patria. Se trata de treinta izquierdistas, miembros del Partido Comunista, la UP, el M-19, reinsertados cochinos, subversivos de mierda que tienen arrodillada a nuestra patria, que la estan destruyendo y destruyendo el futuro de nuestros niños, por lo cual la organizacion Autodefensas Unidas de Colombia, de la cual yo estoy al mando, los ha declarado enemigos de la patria, y los condena a pena de muerte, que sera llevada a caba de inmediato. Para que sepan quienes simpatizan con las ideas de izquierda que no estan solos, que la patria tiene dolientes, que nos duelen los secuestros, que no nos van a acabar, que no permitiremos que la patria se nos muera entre las manos!

-¡AUTODEFENSAS UNIDAS DE COLOMBIA A.U.C. PRESENTE!- grito el comandante.
-PRESENTE, PRESENTE, PRESENTE Y COMBATIENTE!- gritaron los para's, en coro.
-Hasta cuando?-
-Hasta siempre-

El emplazamiento puso tensa la noche. La Iglesia, muda testiga del crimen, parecia clamar por la suerte de esos treinta inocentes, pero nada podia hacerse. El control de la situacion estaba en manos de esos sinverguenzas...

-Peloton, en posicion!-dijo el comandante.
-Atencion: firmes.
-Mostrar armas.
-Apunten.

A lo largo del hecho, y en el trayecto del camino hacia la plaza, a los para's solo se les oyo decir una sarta de vulgaridades, en un tono costeño citadino. Gritaban Que vivan las autodefensas!, a diestra y siniestra. Ninguno de los rostros de los asesinos pudo ser identificado a cabalidad por los pobladores. Una bandada de palomas mensajeras, de repente, inundo el centro de la plaza...

Unas horas despues, se presento el CTI, el DAS, la Fiscalia, el Ejercito y la Policia. Rapidamente, y entre la misma oscuridad de la noche, fueron recogiendo (lease botando) las pruebas del hecho. Pruebas de balistica, pruebas de sangre, huellas digitales, todo, y junto a las declaraciones de los testigos presenciales, fotografias y otras muestras del ilicito fueron a parar al almacen de los cuerpos de Justicia de la Patria ensangrentada. En el procedimiento, llevaron a las diez primeras victimas hasta la plaza, a rastras, para reunirlas junto a los otros ejecutados. Documentos de identidad hicieron parte del sumario. Los periodistas se asomaron mas tarde, y mostraron la tetrica noticia a traves de los medios de informacion del pais. Noticia que seria acumulada, y poco a poco, olvidada, en medio del reguero de noticias tragicas en que poco a poco se iba sumiendo la patria. El silencio, la impunidad, el miedo y la corrupcion campeaban, como dioses, por las calles de la patria. Solo en la memoria de los familiares, los vecinos y sobrevivientes permanecia aun el recuerdo de la masacre. Los para's, al fin de la ejecucion, desaparecieron de la aldea, no sin antes anunciar un retorno mas tragico, si algo grave se presentaba...

Pese a todo, al otro dia, el fuego del sol iluminaba de nuevo la patria...

Abbadon Castro-(c) 2002
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