HERRERA_JIMENEZ_ GERMAN_ _UN_ACTO_VISIBLEMENTE_OBSCENO_CUENTO
UN ACTO VISIBLEMENTE OBSCENO-cuentos- Abbadon Castro
Penelope llego al hotel de la ciudad en las horas de la tarde, cuando la luz del sol ya caia un poco sobre el cenit, como era su constumbre y saludo al administrador.
-Buenas tardes don Joseph-dijo Penelope, en tono amable-, como me le ha ido?
-Muy bien, Penelope- le contesto el administrador,quiza con demasiada confianza- y a ti, como me la han tratado?
-Bien, papi- dijo Penelope-. No tengo de que quejarme.
Penelope miro hacia el pasillo y le pidio una gaseosa a Joseph, con su amable manera de hablar. Me das una Coca Cola?, le dijo. El administrador le entrego el envase tocandole una mano, y le dijo, ten mami, ni mas faltaba, ni porque estuvieramos peleados... Son doscientos pesos, dijo luego y estiro la mano, en señal de espera. Penelope saco una moneda de un pequello bolsillo que tenia atado con una cuerda a su cuello y se la entrego a Joseph. Luego, se sento en uno de los asientos de la sala de espera y cruzo las piernas. Seguramente un cliente visitaria el hotel esa noche. Esa noche, a proposito, llevaba un pequeño y ajustado short que le dejaba ver algo de sus voluptuosas piernas...
Pasaba el tiempo y lentamente el reloj mecanico movia sus piezas de metal. Una hora mas tarde don Josepeh llamo a Penelope a recepcion.
-Venga, Penelope, que pase al telefono-, le dijo.
-Quien es?-dijo ella.
-Es Stephen Daedalus-dijo una voz por el auricular.
-Gracias, don Joseph, digale que ya voy a contestar- dijo ella. El administrador dejo el telefono en el mostrador.
-Alo, alo- dijo ella.
-Buenas tardes mami-, dijo el hombre por la linea.
-Buenas, papi- dijo Penelope, visiblemente emocionada.
-Como estas, flaca...- dijo Stephen.
-Bien y tu, mi amor- dijo ella-. Que has hecho, gordo?
-No, nada, trabajar y pasar el rato- dijo el-. Dime flaca, como te ha ido hoy?
-Bien, mi amor. Y ati, como te ha ido con tus muchachos?
-Bien, nena. Pero dime, mi amor, que has hecho hoy?
-Nada mi vida, por que me lo preguntas?
-Por nada, nena. Era para hacerte una invitacion.
-Como? Mi vida. Rico... Claro!, y a donde?
-Mira mi vida, si quieres paso y te recojo en un momento y salimos por ahi.
-Como a que mi vida?
-No se, si quieres nos tomamos unos roncitos con cocacola o lo que se te ocurra- dijo el.
-Esta bien-, dijo ella-. Aqui te espero. Y chao, mi amor. Un beso.
-Chao, ya paso por ti-dijo el.
Poco despues caeria la noche y con ella el primer cliente para Penelope que a eso de las 10 no habia bajado bandera. Uno mas de los que muerden el polvo, otro sin pena ni gloria, otro vaquero sin pistola...como decia ella, otro tonto que pagaba los cinco mil de los verdes... La flaca, un poco menos aburrida, resolvio salir un momento a la puerta despues de echar el primero de la noche, a ver que se veia, y al rato, cayo otro cliente, esta vez un hombre alto, fornido, de tez negra, contextura gruesa, barba, boso, rasgos afrolatinos. El hombre, al contrario del anterior, se limito a decir solo lo necesario.
-Buenas noches, nene. Por cuanto me das lo que tienes entre las piernas?- le habia dicho la flaca, al verlo.
-Cuanto pides, nena.
-Son diez mil y la pieza, cosota, dijo ella.
-Ja! Ni por que tuvieras la chimba de oro, dijo el. O es que te crees mas cuca que madona?
-No mijo pero aqui hay mucho para gozar- le contesto ella, tocandose las nalgas.
-Te doy cuatro mil de los grandes si me lo m...- dijo el hombre.
-Esta bien, mi amor, pasa y te atiendo como te mereces. Estoy segura que nunca olvidaras esta noche...
-Okey, mi amor, vamos, mugrosa yo te hundo esta mierda para que tengas con que llenar el buche, le dijo el hombre en forma grosera al tiempo que le toco el trasero.
Ambos subieron apresurados por las escaleras del hotel hasta el mostrador de don Joseph. Este los recibio mirandolos y con un frio a la orden, que se le ofrece.
-Un rato y un condon-dijo Penelope-. Y cogio un papel higienico que habia sobre el mostrador.
-Son tresmil quinientos, dijo el administrador.
-Deja el condon para otra ocasion-, dijo el hombre, estirandole el billete.
-Que te pasa, negrito? Yo sin condon no lo haria ni loca...
-Esta bien, pagatelos-, dijo el- y estiro una moneda.
Ambos pasaron a un viejo cuartucho de madera, cubierto por unas delgadas laminas, con varios rotos y tarjaduras desde las cuales se podia ver claramente el interior, a menos que se apagara la luz. El hombre cerro la puerta. Ella se quito los calzones por debajo de su bata la cual se medio levanto, se subio un poco la blusa, como para dejar ver el ombligo, miro al negro y le dijo:
-Hagale pues mijo.
El hombre ya se habia sacado la cosa esa. Se tiro encima de la chica y le hizo lo que sabemos. Estuvieron asi varios minutos, hasta cuando, intempestivamente, una algarabia que se oia por el pasillo los hizo detener de improviso.
-Un incendio, se esta quemando el hotel-dijo el administrador-, salgan todos ya, rapido.
La pareja, a pesar de que paro su marcha, hizo caso omiso del llamado de don Joseph, y siguio intentando finalizar su faena. Al rato, alguien se acerco a la puerta, toco fuertemente y dijo, viendo que no le abrian:
-Salgan rapido! El hotel se ha incendiado, antes de que se obstruyan las salidas!-. Y tocaban fuertemente. La pareja, asustada, se incorporo del lecho, se vistieron rapidamente, y antes de que pudieran hacerlo del todo, vieron como las llamas inundaban el viejo cuartucho.
-Oiga, negro, salgamos rapido, esto se esta quemando-dijo ella.
Ambos intentaron salir corriendo, pero en el pasillo ya casi era imposible pasar por la fuerza de las llamas. Desde alla vieron como varios feligreses en el primer piso y en las casas vecinas pedian auxilio a gritos. En una de las piezas alguien intentaba derrumbar la puerta que se hallaba cerrada por fuera con candado. Al fin, milagrosamente, pudieron lanzarse por el balcon hacia la calle. Caidos, en el suelo, vieron como se iba derrumbando lentamente el viejo hotel. El bar del primer piso quedo hecho cenizas. Un almacen de enseguida tambien. Al dia siguiente la noticia alarmaria a toda la ciudad: "INCENDIO EN UN HOTEL"...
Abbadon Castro
(c) 2002
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